domingo, 2 de mayo de 2010

Y encima, sin suerte

Llevamos a trompicones toda la temporada fruto de una planificación deficiente, como viene siendo costumbre en la casa. La destitución de Tapia estaba cantada desde que se anunció el nombre del entrenador. Los argumentos desde el banquillo para darle la vuelta a situaciones desfavorables no han existido, ni con uno ni con otro. Rachas nefastas de resultados siempre han seguido a varios partidos sin perder. Con más expulsiones que nadie por razones más preocupantes cuanto más se trate de encontrarlas. Sin canteranos de nueva hornada teniendo chavales en el filial pidiendo a gritos oportunidades. Por poner un ejemplo, Razak, portero menos goleado de Europa en casa; Ricardo, campeón amateur del Open de España de Golf. Hay otros ejemplos sangrantes, tanto en lo deportivo como en lo económico. Por todo esto, y mucho más, el bético vive en la desesperanza de saber que en Junio no habrá ascenso que celebrar.

Y a pesar de los pesares, el sábado se gestó un partido para traernos algo de esperanza. Tras la enésima roja derivada de una desaplicación defensiva por incapacidad o falta de tensión, el equipo se rehizo. Por primera vez esta temporada, ante un revés tan duro como un penalty y expulsión antes de los 5 minutos, el Betis se recompuso y se mostró como un grupo con ambición por ganar. El paradón de Goitia en la pena máxima y las genialidades exuberantes de Emaná levantaron al equipo, que se unió por completo a la causa.

Los 3 puntos y la brisa de esperanza ya estaban en la maleta. Pero a última hora, de una falta tirada desde Lanzarote, 2 puntos se escaparon y la brisa se quedó en las islas. Lástima. Para subir, a las contadas dosis de fútbol del Betis deberían añadirse algunas de suerte. Por lo que vimos el otro día, no podemos contar con ellas. Mal asunto.

domingo, 25 de abril de 2010

La distancia que nos separa del ascenso

Venía preguntándome desde hace varias jornadas si el nivel ofrecido por el Betis sería suficiente para subir. No terminaba de convencerme el juego desplegado en las victorias cómodas y empates a domicilio contra equipos de la zona media-baja de la tabla. Así, tenía señalado el siguiente partido ante un aspirante al ascenso como prueba de fuego para medir el verdadero nivel de nuestro equipo.

Quedó lamentablemente claro. El Elche nos dio un auténtico baño de fútbol y ambición, a cuál de los dos más preocupante. No debemos tomar como excusa la expulsión, más bien al contrario, debemos entederla como síntoma de impotencia ante la superioridad del rival - ¿cuántas veces le han ganado la espalda este año a Carlos García?- De nuevo, un equipo de los de arriba, que no se asusta de tener enfrente la camiseta verdiblanca, con ciertos argumentos, nos pasó por encima. Ya lo hicieron en la primera vuelta Hércules, Elche, Real, Numancia y Levante; es decir, todos. La salvedad era que esto ocurrió en la era Tapia. Pero ahora, con Víctor, vemos que sigue ocurriendo lo mismo. Mención aparte hay que hacer del Cartagena, de quien no conviene olvidar que es un recién ascendido de 2ªB.

La distancia que nos separa del ascenso es la que hay con el resto de candidatos. Contra el Elche comprobamos de primera mano cuál es. Quedan aún 8 jornadas, el ascenso está matemáticamente a tiro. Otros 3 rivales directos deben aún pasar por Heliópolis. La distancia parece abismal y, paradójicamente, salvable.